martes, 17 de septiembre de 2013

Posteatro de Joan Brossa (o "a veces, cuando estoy a punto de dormirme, digo tonterías")

(Artículo escrito originalmente para elblogdenaque.blogspot.com)

Decir que el nombre de Brossa es casi desconocido no es precisamente cierto, pero sí es verdad que su obra, extensa y polifacética, no ha sido valorada como debiera por el público. Poeta, dramaturgo y artista plástico, Joan Brossa es uno de los artistas catalanes más importantes del S. XX. De hecho, se ha dicho de él que es a la poesía, en todos sus ámbitos, lo que Gaudí a la arquitectura o Dalí a la pintura. Pero si por algo se caracteriza Brossa, es porque toda su producción literaria está escrita en catalán, lo cual lo erige como pionero en su campo, ya que apostó por su idioma en un tiempo en el que estaba prácticamente extinto del ámbito público.

La “marca de la casa” en Posteatro, primera recopilación y traducción al castellano de la obra dramática de Brossa, es el empleo de un estilo singular que enlaza con el surrealismo y que la crítica ha denominado escritura hipnagógica. 


Una alucinación hipnogógica es una alucinación auditiva, visual o táctil que se produce poco antes del inicio del sueño. La palabra hipnogógica (o hipnagógico) expresa una situación de tránsito entre la vigilia y el sueño, originalmente acuñado de forma adjetiva como "hypnagogic" por Alfred Maury.

Cuando nos acercamos al Posteatro de Joan Brossa es posible que tengamos esa sensación, la sensación de que estamos presenciando, a través de las escenas, un estado intermedio entre el sueño y la vigilia. Así, las veintidós obras que componen este volumen aparecen plagadas de enumeraciones reiterativas, de preguntas y respuestas aparentemente ilógicas, y de diálogos que remiten a la poesía surrealista. Es por todo este lirismo que impera en sus dramas por lo que el propio Brossa calificó a su producción teatral como “poesía escénica”. Quizá ofreciendo el título de una de las piezas de Posteatro, se entienda con mayor claridad a qué se refiere la crítica con el concepto de escritura hipnagógica:


He dejado el grifo del fregadero abierto en la noche indicada. Por el corredor he encontrado una manzana que encima tenía escritas las palabras: He dejado el grifo delo fregadero abierto en la noche indicada. Por el corredor he encontrado una manzana que encima tenía escritas las palabras: He dejado el grifo delo fregadero abierto en la noche indicada… etc.


El bucle, la imagen ilógica pero bella, la repetición con pequeñas variantes… ¿no os recuerda a esos momentos en los que uno está a punto de dormirse, cuando los pensamientos se tornan lejanos y extraños y no se sabe muy bien si lo que se siente es real o forma ya parte del sueño? Pues así son las veintidós piezas que componen el libro: pequeñas obras -casi poemas- construidas con un lenguaje tremendamente lírico, en el que las imágenes ilógicas se articulan con reiteraciones lingüísticas y con un ritmo cuanto menos musical; todo ello para ofrecer a los espectadores y lectores sensaciones casi oníricas, casi, porque siempre aparece algún elemento que nos demuestra que a lo que asistimos no es al sueño como tal.

A todo ello se suma la brevedad de las piezas en cuestión, otro de los factores por los que este teatro se relaciona con el género lírico y por lo que el propio Brossa lo ha calificado de “poesía escénica”. De este modo, el núcleo argumental de estas obras se limita al momento, a dejar en la mente de quien las contempla tan sólo una imagen, más que una trama. El espectador debe trabajar esta imagen individualmente para llegar a captar el sentido de lo que ha presenciado.

Cabe añadir que gran parte de estas obras se caracteriza por su estructura, que las hace asemejarse, formalmente, a una especie de espina de pez; así lo identifica Moisés Maicas: el encadenamiento de repeticiones de palabras precedidos de pequeñas variaciones lingüísticas (artículos, preposiciones, verbos...) desencadena un efecto hipnótico parecido al de las piezas de arte cinético de Marcel Duchamp.

Tres veces.
Que tres.
Tres.
Tres.
Tres.
Un tres.
El número tres.
En grupo de tres.
Las tres.
Tres.
Tres.
Tres.
Y tres.
Tres caras.
Tres cabezas.
Tres cuerpos.
Tres veces.
Tres cosas.
Tres.
Tres.
Tres.
El número tres.
El tres, único número.
Una serpiente con tres cabezas.
El número tres arraigado.
De tres en tres.
Por ser tres.
[…]


Posteatro es tan sólo una pequeña muestra de la producción dramática de Joan Brossa, cuya pluma ha firmado 380 textos teatrales. Posteatro se trata de la primera labor de recopilación y traducción al castellano, con criterio, de la obra de un autor que pasó a la historia incluso antes de que la historia le dejara pasar. Ñaque Editora y el traductor Carlos Vitale inician este proyecto para elogiar la figura de Brossa y evitar que la obra de este polifacético autor caiga en el olvido.


Blanca León González


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