sábado, 23 de marzo de 2013

Humanidades

Se llaman humanidades porque estudian la parte humana del yo. Al fin y al cabo, no es nuestra anatomía aquéllo que nos hace diferentes, sino nuestras acciones, esas acciones que nos definen como seres racionales. Son ellas las que nos hacen irremediablemente individuales.
Los estudiantes de humanidades nos damos cuenta de ello. Es más, quedamos fascinados por esa cualidad tan singular y por ello dedicamos nuestras vidas a indagar en sus misterios, a descubrir las múltiples facetas que el individualismo nos brinda y a tratar de entender y, al mismo tiempo, a idolatrar a los genios, aquéllos que, conscientes de su propio yo, quisieron dejar su huella en la historia para que su parte humana, tan valiosísima, perdurase por siempre. 
Por supuesto, no se trata de que personas como Machado o Miró fuesen más humanas que cualquier otra, simplemente ellos quisieron (y supieron) dejar constancia de aquellos que los hacía especiales y diferentes del resto de los seres vivos.

Ni siquiera un 10% de los estudiantes de humanidades llegarán a dar cuenta de su humanidad. Pero, a pesar de todo, será esa fascinación por lo que otros consiguieron lo que los convertirá, poco a poco, en expertos en la esencia humana. 
Cuando nos graduemos no tendremos las facilidades que otras personas puedan tener en el mundo laboral y, en cierto modo, y a pesar de las dificultades que encontremos en la sociedad, es un punto a nuestro favor. Saber que no seremos tan objeto del mercado, simples máquinas de trabajar, ganar dinero y comprar productos es algo que me reconforta. 
Nunca podremos ser los grandes magnates de nuestro país, ni gente con demasiado éxito, porque somos, ante todo, expertos en la esencia de lo humano, y como tal, no consentiremos el dejar de ser aquello que es tan nuestro y nos hace diferentes. Señores, nosotros más que nadie, no deberíamos consentir, a cambio de dinero, el dejar de ser personas.

domingo, 17 de marzo de 2013

Media distancia


Izquierda. Pasillo estrecho alargado color marrón beige más bien; pasillo estrecho franqueado por moqueta gris; pie anónimo enfundado en bota negra que oscila nervioso entre el gris y el beige. Más a la izquierda. Anne Hathaway de papel con moño y vestido blanco sonríe bajo la mirada desaprobadora de una mujer de carne y hueso que bosteza y pasa página. Derecha. Chico joven y pálido, con chaqueta de punto y revista para idiotas. Más a la derecha. Ventanilla con fondo eternamente negro detrás del chico que lee la revista de idiotas. Al frente. Rectángulos azules y mullidos con tabla de plástico gris; mesa improvisada de plástico gris bajo tela morada sobre azul mullido que reza “Mientras tú hacías cola yo me tomaba un café”; ¿un café solo o con quién? En las rodillas. Enrique Vila-Matas en negrita sobre fondo rojo; genialidad compacta en rústica con las esquinas dobladas; genialidad ajena; genialidad muy dura. En las orejas. Pendientes nuevos de bisutería; uno, dos, tres; abalorios embellecedores low cost made in Colombia. En el bolsillo. Vibraciones: Whatsapps; whatsapps que atacan, whatsapps que cansan, whatsapps que no se miran. En el aire. Sonido artificial de xilófono, voz de mujer artificial, voz de mujer artificial y bilingüe también. De repente. Gente que murmura, gente que se levanta, gente que autómata, gente que busca puerta, gente que encuentra nadie, gente que sale, gente que nunca, gente que adiós. 

lunes, 4 de marzo de 2013

Desvaríos nerviosos

Biblioteca desde las 10 de la mañana. Intento estudiar a Bécquer, pero no lo consigo. No paro de mirar la web de la uclm con la esperanza de que por fin suban los resultados de las becas de intercambio internacional, que diría erasmus, pero no, la mía ya no es erasmus. Intento estudiar a Bécquer, pero no lo consigo. Empiezo a imaginar qué habrá que hacer para ser como Jorge Guillén, que fue erudito en San Juan y en Gustavo Adolfo a la vez, y que, además, fue uno de los grandes poetas del XX. Me pregunto si la situación actual de mi país permitirá el afloramiento de los grandes poetas de principios del XXI; me pregunto si la situación de mi país me permitirá que yo pueda ser erudita de alguno de esos grandes poetas de principios del XXI, o del XX, o del XVI; me pregunto si la situación de mi país me permitirá ser erudita en algo. Leo, en su blog, que Luna Miguel se acaba de mudar, con contrato laboral. Leo que Luna escribe y trabaja; que es independiente con tan solo 22 años; que es feliz. Y me pregunto cuándo podré mudarme yo; y con mudarme me refiero a mudarme de verdad, no a volver a pasar otro año con lo poco que me quepa en dos maletas; me pregunto si la situación de mi país me permitirá mudarme antes de los treinta; me pregunto (no sin cierto sarcasmo) si la situación de mi país me permitirá alguna vez mudarme dentro del propio país. Me pregunto también  cómo haré para llevarme a mi nueva y ficticia casa todos los libros que he ido coleccionando. Me pregunto si publicarán de una maldita vez los resultados de la convocatoria. Me pregunto si esta beca que quizás obtenga hoy me permitirá, al menos, comer sin tener que pedir dinero a mis padres.
Me pregunto qué será de mí el año que viene.

De un tiempo a esta parte, me pregunto muchas cosas.
Y no encuentro respuesta alguna.

sábado, 2 de marzo de 2013

Desafío: 50 libros 2013

Bueno, sé que esto es más bien de modernos, pero he decidido unirme a esta iniciativa propuesta por enlibroabierto. No sé si llegaré este año a los 50 libros, entre trabajo fin de grado y que para este verano tengo pensado ponerme de una vez con David Copperfield y El conde de Montecristo, que no son precisamente obritas de bolsillo. Pero bueno, de momento, esto es lo que llevo leído este año:

1.- Jonathan Safran Foer: Tan fuerte, tan cerca. LEYENDO

2.- Flora Davis: La comunicación no verbal. LEYENDO

3.- Luis Martín Santos: Tiempo de silencio. LEYENDO

4.- José Cadalso: Las noches lúgubres. LEÍDO

5.- José de Espronceda: El diablo mundo. LEYENDO

6.- Antonio Buero Vallejo: Historia de una escalera. LEÍDO

7.- Enrique Vila-Matas: París no se acaba nunca. LEYENDO

8.- Jorge Luis Borges: El aleph. LEYENDO

9.- Gustavo Adolfo Bécquer: Rimas y Cartas literarias a una mujer. LEÍDO

10.- Ramón María del Valle-Inclán: Sonata de primavera. . (re)LEÍDO

11.- Francisco Nieva: La carroza de plomo candente. LEÍDO

12.- Alfonso Sastre: El porvenir del drama*. LEÍDO

Sé que la primera lectura que empecé este año es un best seller; no obstante, dudo mucho que incluya alguno más en esta lista, aunque todo es posible. Y sí, es típico en mí leer varios libros a la vez, soy un desastre.



* En realidad, El porvenir del drama no es un libro, sino una conferencia. Pero, puesto que tiene, con toda seguridad, más contenido literario que novelas como 50 sombras de Grey, me parece que debía ocupar un huequito en la lista.

(Y ahora veré si soy capaz de incluir en el blog la barrita de progreso, aunque no tengo grandes esperanzas, sinceramente).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...