lunes, 28 de marzo de 2011

En mi opinión es mejor dedicarse a los demás que a un gnomo de jardín



Nino se retrasa. Para Amélie sólo caben dos explicaciones. La primera: que no encontró la foto. La segunda: que no tuvo tiempo de recomponerla porque una pandilla de atracadores de bancos le tomó como rehén. Perseguidos por la policía lograron escapar, pero él provocó un accidente. Cuando recuperó el conocimiento no recordaba nada. Un exconvicto que pasaba por ahí le recogió en autostop, y tomándolo por un fugitivo le escondió en un contenedor destinado a Estambul. Allí se topó con un grupo talibán afgano que le propuso acompañarle para volar unas cabezas de misiles soviéticos, pero su camión chocó con una mina en la frontera del Tayikistán. Sólo sobrevivió él. Acogido en una aldea de montañeses se convirtió en militante muyahidín. Así que Amélie no se explica por qué se preocupa tanto por alguien que come sopa de remolacha y lleva un tiesto horrible por sombrero.


sábado, 26 de marzo de 2011

A los directores de cine

Si en algún tiempo futuro a alguno de ustedes se le ocurriera rodar un nuevo remake de El fantasma de la ópera (sea o no musical), por favor, aténganse a la historia original y caractericen al fantasma como tal, y no como en el último filme (donde estaba encarnado por Gerard Butler).
El fantasma de la ópera, es un personaje deforme, y no un apuesto muchacho con un la cara un poquito quemada. Tranquilos, si el público asistente es admirador de la historia de Cristine Dae y séquito de artistas, no se va asustar porque uno de los protagonistas sea feo.

Aun así, dejo en esta entrada un fragmento de la película de Butler, una adaptación al cine del musical de Webber

martes, 22 de marzo de 2011

Cuadradito blanco

Se levantó despacio y vio la cara de una mujer recostada contra el marco de la puerta, oscurecida todavía por la noche, sollozando.
- ¿Por qué lloras, mamá? - preguntó; pues en cuanto puso los pies en el suelo reconoció el rostro de su madre.
- Tu padre ha muerto - le dijo.
Y luego, como si se le hubieran soltado los resortes de su pena, se dio vuelta sobre sí misma una y otra vez, una y otra vez, hasta que unas manos llegaron hasta sus hombros y lograron detener el rebullir de su cuerpo.
Por la puerta se veía el amanecer en el cielo. No había estrellas. Sólo un cielo plomizo, gris, aún no aclarado por la luminosidad del sol. Una luz parda, como si no fuera a comenzar el día, como si apenas estuviera llegando el principio de la noche.
Afuera en el patio, los pasos, como de gente que ronda. Ruidos callados. Y aquí, aquella mujer, de pie en el umbral; su cuerpo impidiendo la llegada del día; dejando asomar, a través de sus brazos, retazos de cielo, y debajo de sus pies regueros de luz; una luz asperjada como si el suelo debajo de ella estuviera anegando en lágrimas. Y después el sollozo. Otra vez el llanto suave pero agudo, y la pena haciendo retorcer su cuerpo.
- Han matado a tu padre.
- ¿Y a ti quién te mató, madre?

Juan Rulfo: Pedro Páramo

martes, 15 de marzo de 2011

Juanra


A veces un gusto amargo,
un olor malo, una rara
luz, un tono desacorde,
un contacto que desgana,
como realidades fijas
nuestros sentidos alcanzan
y nos parecen que son
la verdad no sospechada...

jueves, 3 de marzo de 2011

:(

Muerto se quedó en la calle
con un puñal en el pecho.
No lo conocía nadie.

¡Cómo temblaba el farol!
Madre.
¡Cómo temblaba el farolito
de la calle!

Era madrugada. Nadie
pudo asomarse a sus ojos
abiertos al duro aire.

Que muerto se quedó en la calle
que con un puñal en el pecho
y que no lo conocía nadie.


Lorca

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...